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miércoles, 9 de diciembre de 2015

ATARAXIA



Hace tiempo que no escribo, un poco por falta de tiempo y otro tanto por falta de inspiración. Y es que a veces la vida nos atrapa en “una mala racha” y entregamos todo a ese pretexto. Puse en pausa mi vida, tantos momentos controlados por mis miedos que pareciera que deje de vivir.


Cada año en mi cumpleaños suelo hacer una reflexión de lo vivido, bautizar el año pasado… pero, ¿Porque perder tanto tiempo en el pasado. mas de diez mil palabras, muchas cajetillas y cafés hablando de lo que fue? No me había percatado del tiempo que pasaba viviendo en el pasado hasta hace poco y es por eso que esta vez decidí adelantarme al cierre de año y bautizar el año venidero. Como los que ya me han leído o me conocen, saben que no creo en las coincidencias sino en las causalidades. El último mes ha sido una causalidad, me involucre en proyectos, conocí gente maravillosa, trabaje conmigo como en veintiocho años no lo había hecho y me tope con la palabra perfecta, el título ideal para mi siguiente año ATARAXIA.


No se sientan mal si no conocen su significado, yo tampoco lo conocía. Es mas… ni siquiera se si existe la palabra porque no la encuentro en ningun diccionario pero para mi ya significa algo y creo que eso es más que suficiente. ATARAXIA, (según el post de facebook que leí) quiere decir imperturbabilidad, serenidad. Cosa que creo que ya era justo y necesario que decidiera adquirir a mi vida.


Así que declaro de manera oficial que mi 2016 será mi año ATARAXIA, nada perturbará la calma que logré alcanzar. Y no con esto quiero decir que me cierro a tener emociones, a sentir, a llorar o a reír… simplemente es el perder el miedo a aceptar un nivel más en este proceso de autoconocimiento, a sentir pero con conciencia y no con inestabilidad. Es muy fácil dejarnos llevar por nuestras emociones y ser víctimas de las situaciones… o mejor dicho de nosotros mismos.


Mi mamá desde hace tiempo venía diciéndome que tenía miedo que lo que estaba viviendo corrompiera mi espíritu, que me estaba contaminando y que estaba permitiendo que lo que me pasaba me definiera… pero no es hasta que lo escuchas de un extraño que pones atención. (No me pregunten porque pasa, pero siempre menospreciamos las palabras de quienes tenemos más cercanos y creemos que solo nos lo dicen “porque nos quieren”)


Decidí que este año, que empieza hoy, no el 31 de diciembre, lo defino YO. Caminaré en la ruta que yo tracé en mi mapa, que lo que me limitaba no era mi “situación” sino mi falta de “pantalones” (por no usar palabras altisonantes que alteran a mi mamá), que no habrá miedo o inseguridad que me detenga de ser YO. Yo, la loca que canta sin importar en donde este y baila en los pasillos del super, que pasa horas hablándole a una cámara y que ama soñar despierta.


Hace un año creí que me había encontrado… pero no. Hoy me doy cuenta que estaba perdida, que sigo perdida y que NO tiene nada de malo… porque sino, ¿Cuál sería el sentido de seguir viva? Estoy perdida, pero me conozco más, se que me gusta, que no, soy valiente y escojo mis retos, no espero a que la vida sea la única que elija por mi. Estoy perdida, pero perdida del miedo a vivir.


Escribo porque es terapéutico para mi y espero que estas palabras resuenen en algunos de ustedes porque por causalidad se topen conmigo.


Mucha luz, mucho amor y mucha energía;
Mónica Makaco

martes, 25 de marzo de 2014

Curaciones a un corazón roto...

No se, pero estoy casi segura que todos, absolutamente todos los que lean estas líneas han vivido más de un desamor en sus vidas. ¿Qué difícil es darle el golpe, no? Pero bueno, cuando ya no hay remedio, no hay remedio.

Entre pláticas de tinto y humo con mis amigas pude notar la diferencia de circunstancias que estamos viviendo cada una; unas están por casarse, otras acaban de ser mamas, una que otra “por fin” tienen novio y algunas con relaciones que parecían eternas borraron su “para siempre” en un abrir y cerrar de ojos. Escuché a cada una de ellas alimentando mi alma con todas sus ilusiones, compartiendo sus alegrías como si fueran mías, pero igual pude sentir el dolor de aquellas que están pasando un mal rato, partiéndome el corazón en mil pedazos.

Así que hoy voy a escribir para ellas, las que “tienen el corazón roto”. Porque pareciera que a estas alturas y después de tantas experiencias, ya es hora de que no nos doliera tanto. ¿Estamos de acuerdo? Pero por desgracia parece que con los años el dolor se potencia.

Por un lado sentimos el paso de los años y todos las reglas sociales alcanzando nuestro andar, logrando solo a veces, ahogarnos en la desesperación de “tener lo que se debe de tener a nuestra edad”. Y lo aceptemos o no, es algo que nos duele cuando nos despedimos de quien tenemos enfrente. A la “mi$%&#” todas esas reglas de lo que deberíamos de tener o como deberíamos ser. La ÚNICA cosa que debemos ser en esta vida es SER FELICES, punto y se acabo.

A todas esas mamas, abuelas, tías que solo presionan a sus hijas a llenar los estereotipos de la “vida perfecta”, abran los ojos, sus hijas son PERFECTAS. Si, con defectos y virtudes, con aciertos y errores, porque no hay nada más perfecto que un ser que endereza su andar después de sus tropiezos. Que se enamora, que se equivoca, que le rompen el corazón a sus treinta años… y “chin” se le esta yendo el tren… ¿Cuál tren? Aquel, que se fue, por la razón que sea, que hoy antes de vivir una verdadera tragedia no tuvo el valor de mantenerse sobre las vías. No son “solteronas”, para mi son SUERTUDAS, de que en el momento justo se libraron de vivir dolores más fuertes, de vivir con un hombre que no podía COMPROMETERSE, con mayúsculas y cada una de sus letras.

Se preguntan, ¿Porqué las mujeres ya no “son como antes”? ¡Jolines!, ya no hay hombres como los de antes, no los machos que solo quieren una esclava por pareja. HOMBRES, hombres como mi abuelo, que entendían lo que era tomar de la mano a alguien y no soltarla, con sus genios y apapachos, con su dureza y su alegría… Jamás soltó a su pareja perfecta de baile. Y que hasta enfermo, sin poder pararse de la cama, cincuenta años después seguía buscando conquistar a la mujer de su vida.

Ya suficiente pasan sus hijas con lidiar con sus sueños, ilusiones y planes derrumbados, como para que las estén molestando con que ahí se deberían de haber quedado, porque ya no habrá otro. Se que no todas son así, yo tengo la fortuna de tener una mamá que siempre me hizo saber que era libre, esto es solo para aquellas a las que les queda el saco, aclaro.

Y a ustedes muchachitas con corazones destrozados, créanme que las entiendo, porqué cada adiós duele. “Y es entonces cuando te das cuenta que no importan los años, ni las veces que se haya roto un corazón, cada vez duele como si fuera la primera…”. Pero esta en nosotros cuanto tiempo más regalaremos a eso que no planea ir a ningún lado con nosotros.

Empecé esta entrada con el corazón roto, con lágrimas en los ojos y mis manos sin poder presionar una tecla sin titubear, no llevaba ni dos párrafos cuando recibí una llamada que de la nada volvió a inyectarme de energía… Creo que lo pueden notar en el cambio que dio el tono de mis palabras. Y aunque no puedo compartirles de que trato la llamada, puedo compartirles que cosas cambiaron dentro de mi en cuestión de segundos para ver mi cielo mas azul.

Te acaban de decir adiós, tal vez lo veías venir o tal vez no, lo decidiste tu, lo decidió el, lo decidieron los dos… como sea, se que siempre duele.

Que te aseguro, lo sé, habrá momentos en los que te sientas sola, que extrañes ese cariño, los besos, sus abrazos, los planes y verte reflejada en su mirada que te derretía por la forma en como te veía… Es valido, déjate llorar, siente ese dolor pero se dueña tu del sentimiento, no que la tristeza se apodere del resto de tu vida. No esperes a mañana para ser feliz, solo tenemos este segundo, el siguiente no sabemos.

Que habrá días que te sientas MUY bien, que el mundo esta de nuevo en tus manos. Ámalos y aférrate a ellos con todas las fuerzas que tengas, aún que se que a veces sentimos que no las tenemos. Sonríe cada instante que puedas y busca, en esos días de energía empezar a hacer algo para ti, ejercicio, cantar, bailar, cocinar, aprender cosas nuevas… para que uses ese “buen día” como impulso. Porque, ¿Qué crees? Seguramente te volverás a sentir triste de vez en cuando y esas cosas que comenzaste en tus días azules sirvan de paraguas cuando regrese un poco de la tormenta.

Tomate el tiempo de tu duelo a solas, dale el golpe al dolor… pero ponte un límite 3 horas, 3 días, 3 semanas, el que tu decidas, pero limítate. Se que suena difícil pensar en “controlar” esto, pero no lo veas así, tómalo como tu tratamiento para una gripa, duran 3 días, 7 días, cuando mucho llegan a 10 días. No te encierres más días de lo que debes por “esta gripa”, porque piensa en todo lo que puedes llegar a verdaderamente perder.

Después de este tiempo a solas, dilo al mundo, díselo a tus amigas, al cajero del súper… a quien tu quieras. Escucharte decir que se acabo, te ayuda a enfrentar que se acabo. Si te encierras en ti misma, sueles alimentar la nostalgia que solo te llevará a pararte de nuevo en medio de la tormenta. Y además nunca sabes, tal vez al decirlo te acabes enterando que hay uno que otro pez interesado, esperando a que estuvieras sola. (Real, le acaba de pasar a una amiga)

Toma papel y pluma, pantalla y teclado, (lo que a ti mejor te funcione) y empieza a reconstruirte. Aunque no te guste escribir, hazlo, te va ayudar. De un desamor nadie se muere, así que en este momento deja de cargar culpas, no pienses en hubieras, ni en los sueños que había a su lado, esto solo te hará más daño. Con papel y pluma enfrente, ve la maravillosa oportunidad que te da la vida de volver a empezar, de escribir nuevos sueños, nuevas metas, o de retomar aquellos que abandonamos por seguir el camino de alguien mas.

Entre más rápido abras tus puños y sueltes, más rápido la vida te sorprende. No necesariamente con una pareja, eso no es todo en la vida, puede sorprenderte con oportunidades que nunca imaginaste. Abre los ojos y déjate maravillar por la increíble manera en la que trabaja este universo.

Después de tantas líneas, creo que es más que suficiente. Las dejo por hoy pero no para siempre. Si estas triste lloremos juntas, pero no para siempre y salgamos adelante como “ave fénix”.


Mónica Makaco