Una noche más de
insomnio, pero esta vez no es por preocupaciones rondando en mi cabeza, estaba
deliciosamente viendo una película cuando derepente, ¨PUM¨ me golpeo una
respuesta que se que seguramente toda la gente que me quiere y me rodea me ha
estado diciendo una y otra vez en este proceso que estoy viviendo, pero no me
quiero adelantar, primero quiero explicarles como fue que llegue a decidir
adoptar una nueva línea en mi reglamento de vida.
No tengo mucho de
haber empezado con mi blog y como en todo ha habido gente a la que le parece y
a la que no, que comparta todas estas reflexiones. Y se que esta entrada
causara bastante polémica para muchos, pero creo que ha llegado el momento de
compartirles por lo que estoy pasando. Me he topado con mucha gente que esta
pasando también momentos difíciles que a veces tantas gotas de la tormenta o
tantos estragos que dejan los huracanes a su paso se nos nubla la vista
deprimiéndonos, haciéndonos tomar decisiones equivocadas, abandonarnos a
nosotros mismos y a nuestros sueños.
Hace diez meses que
estoy separada después de cuatro años de matrimonio y un hermoso hijo de tres
años. WOW, ni yo puedo creer que lo estoy escribiendo, pero en realidad creo
que ya es bastante obvio para muchos de los habitantes de esta hermosa ciudad,
tal vez no sea una novedad para muchos estoy segura. No comparto estoy con
ningún fin oculto, no es mi intensión entrar en detalles de lo que fue y porque
fue, eso hoy ya no es “lo importante”, lo importante es hoy, ayer ya fue y no
hay nada que le pueda hacer, así que de aquí pa´lante.
Escribo para sanar,
para ayudarme a mi, en realidad creo que al hacerlo además de ayudarme a mi,
ayudo a muchas personas que seguramente están pasando por situaciones similares
y a veces necesitamos escuchar lo que necesitamos escuchar de otro lado que no
sean las personas que mas nos quieren, ya que en un gran numero de ocasiones
son a las ultimas que hacemos caso y nos llegan mas fácil los consejos de
extraños. Y es por esto que después de tan fuertes declaraciones iré al grano
de lo que quiero plasmar en estas líneas.
Mi hermana, hace ya
mucho tiempo, mucho antes de que yo conociera al papa de mi hijo, alguna vez
hablo conmigo dándome una lección que jamás imagine tener de mi hermanita. Me
dijo algo así de que mi vida no era una librería que si no me gustaba el libro
que estaba leyendo podía botarlo y agarrar el siguiente, sino que mi vida era
un libro que letra a letra, párrafo a párrafo, capitulo a capitulo yo lo iba
escribiendo y solo yo podía escribir el camino hacia “el final feliz”. Mientras
veía mi película hace ya unas horas, no se porque de pronto me vino a la mente
esta historia, que estoy segura que distorsione bastante de la versión
original, pero el punto es que se me quedo grabado el mensaje.
Yo al contrario de mi
hermana suelo comparar mi vida con una película, hasta tengo canciones que van
haciendo mi soundtrack para cada momento especial, bueno o malo, que voy
viviendo. Y para que entiendan ahora si porque al estar viendo mi película, tal
vez se me ilumino el cerebro después de que se grabara en mi subconsciente
todas las veces que me dijeron que todo iba a estar bien, que de esta iba a
salir, les explicare como fue. Veía en la película como la pareja por destino o
casualidad se conocía, se enamoraba, se distanciaba, se arreglaba, se amaba, se
distanciaba, el mundo conspiraba en su contra, volvían a estar juntos…(creo que
ya se entendió mi punto); me entraba una desesperación por dos cosas: adelantar
la película para saber el final (el cual ya sabía que iba a ser el “final
feliz” que todos esperamos) y la segunda meterme en la historia y decirle a los
personajes no sufran, no hagas eso, no hagas lo otro, no te hagas
pen$%&!... ¿PARA QUÉ TIENEN QUE PASAR TANTAS DESGRACIAS PARA QUE ENTIENDAN?
Fue ahí cuando
recordé uno de mis post en Factbook recientes: “Si alguien me lo hubiera
advertido… si yo hubiera hecho caso”, la verdad lo publique por razones muy
diferentes a mi situación de divorcio, realmente era algo irrelevante, pero
recibí una respuesta de una amiga que en el momento me inspiro mucho pero no me
di el tiempo de escribir: “No hubieras aprendido”. Creo que sumando la historia
de mi hermana, tantos consejos y preocupaciones de la gente que me rodea, todo
lo que he leído, “Si alguien me lo hubiera advertido… si yo hubiera hecho
caso…No hubiera aprendido”, fue lo que por fin me hizo darme cuenta.
No ha sido una etapa muy
sencilla de pasar, como dice un amigo, he sido un “mar de emociones”… mas bien
a veces creo que he sido un tsunami de emociones, pero al final del día hoy
estoy de pie y con la cara en alto.
En estos diez meses
no se imaginan las veces que he querido dormirme y despertar cuando todo esto
pasara o hasta he querido encontrar una esfera de cristal que me diga en donde
voy a estar después de que pase todo esto. Cuantas veces no me vi queriendo
ponerle “fast foward” a esta parte de la película que no me gusta, que te tiene
con el nudo en la panza y los ojos cristalinos, la que te hace querer entrar en
la pantalla y querer golpear unos cuantos, que te parte el corazón en mil
pedazos haciendo que las románticas como yo lloremos hasta en las películas
infantiles. Estaba tan enojada con mi situación que de verdad esperaba que
mágicamente abriera los ojos y “taraaaaaan” “happily ever after”, muchos
momentos abrazaba mi dolor, lo aceptaba… más bien trataba de aceptar mi nueva
condición impuesta pero ya no quería sentir los granizos golpearme una y otra
vez que derrumbaban mi estabilidad.
Pero NO, la solución
no esta en adelantar los tragos amargos. Si adelantáramos las películas del
inicio al final, no entenderíamos nunca como fue que se llego a ese final. Tal
vez sonare a alcohólica con la analogía que haré, pero cuando te tomas un
tequila el primer trago siempre te “amarra” la boca pero después que buena
fiesta agarras o ¿No? Y así es esto de la película de nuestras vidas.
Yo entendí por fin
que me estaba equivocando de “batalla”, no tenía porque estar luchando con
querer cambiar mi situación de “divorciada a los 25 con un hijo”, esa es mi
realidad, por mas que llorara, me enojara y me frustrara no me voy a quitar lo
divorciada. El pensarme “divorciada a los 25 con un hijo” estaba enjaulándome
en una realidad que no quería vivir, le estaba entregando demasiado poder a
este “título” por el qué dirán, el fracaso que esto implicaba para mi, el
aceptar que la persona que amaba no quería ya estar conmigo, un millón de cosas
que se que seguro ustedes también han de vivir en diferentes situaciones. Haber
entendido esto hace algunos meses me tiene hoy en donde estoy parada.
Puedo decirles que me
declaro consciente y feliz de saber que no hay botón de “fast Howard” en esta
película, mi vida. Veo mas claro que nunca que no tengo que esperar para tener
un “final feliz”, no quiero un final, quiero una diaria felicidad. Que para
todo diciembre existe un mayo, (otra frase que me dijo mi hermanita… que sabia
es), y para poder llegar a ese mayo a la fuerza tenemos que pasar por
diciembre. No se puede vivir en una constante primavera, no sabríamos valorarla
ni evolucionaríamos como seres humanos. No importa si estamos en pleno diciembre
con heladas o mayo soleado y lleno de flores, hay que ser felices a diario, que
si hay días que cuesta una y la mitad de otra porque hay condicionantes que no
podemos controlar, el chiste esta en “aprender a bailar bajo la lluvia” como
también me lo dice mi hermanita.
Repito una vez más
“Si alguien me lo hubiera advertido… si yo hubiera hecho caso…No hubiera
aprendido”, por mas ahogados que nos sintamos con lo que estamos viviendo;
todas las personas y momentos son herramientas, no dejemos que nuestras caídas
sean lo que definen quienes somos, sino nuestros “levantotes”, esta en nosotros
sacar lo mejor de estas situaciones.
Me despido por hoy
pero no para siempre, agradezco su tiempo a quienes me leen. Espero de corazón
que algo de lo que les comparto les ayude, así como todos ustedes (mi familia,
mis compadres, mis amigos, mis seguidores… y aquellas personas no tan
agradables) me han ayudado a mi cada uno de mis días. Mucha luz, mucho amor,
las mejores vibras. Les deseo de regreso diez veces lo que me desean a mi.